Se estima que alrededor de un 15 por ciento de las muertes producidas en los países desarrollados pueden atribuirse al estilo de vida sedentario de los tiempos modernos. En el estado de salud de una persona, éste es un factor fundamental que se combina junto a otros no menos importantes como pueden ser: la nutrición, la edad, la dotación genética, la edad, estrés, higiene y consumo de tabaco.

Es un hecho que la práctica de algún deporte de forma regular es la mejor y más fácil fórmula para mantener nuestro cuerpo y mente en perfecta forma a cualquier edad. Mejora la función mental en general, ayuda a reducir el estrés y la ansiedad, mejora la memoria, el humor y la agilidad mental lo que redunda en sensación de bienestar generando optimismo y equilibrio en la personalidad.

Para algunas personas con depresión, la actividad física puede incluso resultar tan efectiva como seguir un tratamiento o tomar medicación.

También puede reducir el riesgo de padecer osteoporosis, así como aliviar dolores en la espalda y articulaciones ayudando a mitigar el agarrotamiento y el dolor de la artrosis. Además, baja a la mitad el riesgo de padecer enfermedades coronarias, derrames cerebrales, hipertensión, diabetes, algunos cánceres y sobre todo tiene una gran influencia en la prevención de la obesidad.

 

¿Qué tipo de ejercicio hacer?

Los programas de actividad física deben incluir en sus rutinas ejercicios de resistencia (aeróbicos), fuerza muscular (anaeróbicos), relajación y estiramientos.

La regularidad en la práctica del ejercicio es clave para obtener el máximo beneficio. Una forma para ayudar a conseguirlo es hacerlo parte de la rutina diaria y tratar de no ver el ejercicio como una carga, eligiendo aquellos con lo que se disfrute más.

 

Ejercicio aeróbico

El ejercicio aeróbico se basa en el desarrollo de actividades con menor intensidad que las realizadas en el ejercicio anaeróbico, pero durante periodos de tiempo más largos (andar, correr, nadar y montar en bicicleta), con el objetivo de conseguir mayor resistencia. Para obtener la energía necesaria para realizar estas actividades, es preciso quemar hidratos y grasas, y para ello se necesita oxígeno. Las personas que quieren adelgazar suelen realizar este tipo de ejercicio porque quema grasa y, además, al utilizar mucho oxígeno, incrementa la capacidad pulmonar y es beneficioso para el sistema cardiovascular.

A diferencia del ejercicio anaeróbico, el aeróbico no aumenta la masa muscular.

 

Ejercicio anaeróbico

Consiste en realizar actividades de alta intensidad como el levantamiento de pesas, carreras cortas a gran velocidad, abdominales o cualquier ejercicio que precise mucha energía durante un corto espacio de tiempo. El ejercicio anaeróbico se utiliza para adquirir potencia y masa muscular.

La palabra anaeróbico significa “sin oxígeno” y en este caso se refiere al intercambio de energía sin oxígeno que se produce en los músculos al realizar este tipo de ejercicio. Por este motivo, en principio, los ejercicios anaeróbicos no parecen los más recomendables cuando se quiere perder peso, ya que utilizan fuentes de energía acumuladas en el organismo, como la glucosa, en vez de emplear ácidos grasos, que sí precisan oxígeno para ser metabolizados.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que el ejercicio anaeróbico incrementa la masa muscular, y las células musculares necesitan energía por lo que, al gastar más energía, el organismo necesita recurrir a los ácidos grasos de reserva. Es aconsejable practicar los dos tipos de ejercicio para mantenerse en forma y tener una buena salud.

Las sesiones de ejercicio anaeróbico es conveniente finalizarlas siempre realizando estiramientos y alguna actividad de tipo aeróbico, como caminar o montar en bicicleta, porque de esta forma se remueve el ácido láctico de los músculos, y se evita que aparezcan las desagradables agujetas, al tiempo que se facilita la circulación sanguínea, y se mejora la funcionalidad de las articulaciones y la elasticidad muscular.

 

Beneficios del deporte sobre la salud física y mental de las personas

  • Sobre el corazón:

Disminuye la frecuencia cardiaca en reposo y cuando se hace un esfuerzo, aumenta la cantidad de sangre que expulsa en cada latido. De esta manera la eficiencia del corazón es mayor utilizando menos energía para trabajar.

Estimula la circulación dentro del músculo cardiaco favoreciendo la “alimentación” del corazón.

 

  • Sobre el sistema circulatorio:

Contribuye a la reducción de la presión arterial.

Aumenta la irrigación sanguínea en todos los músculos.

Disminuye la formación de coágulos dentro de las arterias con lo que se previene la aparición de infartos y de trombosis cerebrales.

Actúa sobre el endotelio, (capa de células que tapiza por dentro a las arterias) segregando sustancias de suma importancia para su correcto funcionamiento, mejorando su actividad y manteniéndolo sano y vigoroso. Todo esto por una acción directa ya través de hormonas que se liberan con el ejercicio.

Mejora el funcionamiento venoso previniendo la aparición de varices.

 

  • Sobre el metabolismo:

Aumenta la capacidad de aprovechamiento del oxígeno que le llega al organismo por la circulación.

Aumenta la actividad de las enzimas musculares, elementos que permiten un mejor metabolismo del músculo y por ende una menor necesidad de exigencia de trabajo cardíaco.

Aumenta el consumo de grasas durante la actividad con lo que contribuye a la pérdida de peso.

Colabora en la disminución del colesterol total y del colesterol LDL (“malo”) con aumento del colesterol HDL (“bueno”).

Mejora la tolerancia a la glucosa favoreciendo el tratamiento de la diabetes.

Incrementa la secreción y trabajo de diferentes hormonas que contribuyen a la mejoría de las funciones del organismo.

Colabora en el mantenimiento de una vida sexual plena.

Mejora la respuesta inmunológica ante infecciones o agresiones de distinto tipo.

Fortalecimiento de estructuras (huesos, cartílagos, ligamentos, tendones) y mejoramiento de la función del sistema músculo esquelético contribuyendo efectivamente en la calidad de vida y grado de independencia especialmente entre las personas de edad.

Disminuye síntomas gástricos y el riesgo de cáncer de colon.

 

  • Sobre el tabaquismo:

Los individuos que realizan entrenamiento físico dejan el hábito de fumar con mayor facilidad y hay una relación inversa entre ejercicio físico y tabaquismo.

 

  • Sobre los aspectos psicológicos:

Aumenta la sensación de bienestar y disminuye el estrés mental. Se produce liberación de endorfinas, sustancias del propio organismo con estructura química similar a morfina, que favorecen el “sentirse bien” después del ejercicio

Disminuye el grado de agresividad, ira, ansiedad, angustia y depresión.

Disminuye la sensación de fatiga. Le da más energía y capacidad de trabajo.

 

  • Sobre el aparato locomotor:

Aumenta la elasticidad muscular y articular.

Incrementa la fuerza y resistencia de los músculos.

Previene la aparición de osteoporosis.

Previene el deterioro muscular producido por los años.

Facilita los movimientos de la vida diaria.

Contribuye a la mayor independencia de las personas mayores.